Negreanu Habla: La Mesa Final de las WSOP 2026 No Será un November Nine (Pero Algo Huele Raro)
Daniel Negreanu revela que la mesa final de las WSOP 2026 se retrasa, pero niega que vuelva el November Nine. El Clérigo analiza qué está cocinando GGPoker.
Humo Blanco Desde Las Vegas (Y No Es de un Porro Legal)
Querida congregación, agarren sus rosarios de fichas porque tenemos noticia fresca.
Daniel Negreanu —el hombre que convirtió opinar en una segunda profesión— ha abierto la boca sobre el misterio más jugoso del póker en 2026. Y como siempre que Daniel abre la boca, la parroquia entera se divide entre los que lo aplauden y los que quieren tirarlo al río.
Pero antes de entrar en lo que dijo, pongamos contexto. Porque esto es gordo. Esto es más gordo que el bote que perdiste anoche con ases contra un set de treses del tipo que “solo quería ver el flop”.
El Misterio: La WSOP Publica un Calendario Con un Agujero Negro
La semana pasada, la WSOP soltó el calendario completo de su edición 57ª. Cien brazaletes. Del 26 de mayo al 15 de julio. Horseshoe y Paris Las Vegas. Hasta ahí, todo normal. Todo bonito. Todo corporativo.
Pero escondido entre los comunicados de prensa llenos de adjetivos como “unparalleled” y “unprecedented” —porque aparentemente nadie en marketing tiene diccionario— había un detalle que hizo que medio Twitter pokeril perdiera la compostura:
El Main Event empieza el 2 de julio. Se juega hasta los 9 finalistas el 13 de julio. Y luego… nada.
Silencio. Vacío existencial. La WSOP simplemente dice que “las fechas de la mesa final se anunciarán más adelante”.
Más adelante. MÁÁÁS ADELANTE. Como cuando tu madre te decía “ya veremos” y tú sabías que eso significaba que no, pero con extra pasos.
La comunidad inmediatamente entró en modo pánico: ¿vuelve el November Nine? ¿Van a hacer esperar a los finalistas cuatro meses como si fuera una sentencia de cárcel con libertad condicional? ¿Alguien en GGPoker vio un documental de Netflix y pensó “oye, esto lo podemos hacer con póker”?
Entra Negreanu, El Profeta Que No Pidieron Pero Que Siempre Aparece
Daniel, bendito sea, no pudo quedarse callado. Nunca puede. El hombre tiene una relación con el silencio similar a la que un adicto al póker tiene con el botón de fold: teóricamente sabe que existe, pero es incapaz de usarlo.
En una entrevista exclusiva con Poker.org publicada ayer, Kid Poker salió a apagar incendios con la gracia de un bombero que llega al siniestro en limusina.
Su mensaje, traducido del Negreanu al español llano: “Relájense, histéricos. No es un November Nine. No es lo que creen. Dejen de llorar en Twitter.”
Bueno, él lo dijo con más diplomacia. Pero el Clérigo traduce intenciones, no palabras.
Lo interesante es lo que no dijo. No dio fechas. No dio formato. No dio detalles. Solo dijo lo que no va a ser. Que es como ir al médico con dolor de estómago y que te diga: “No es cáncer. Ahora vete a casa y ya te llamo.”
Genial, Daniel. Muy tranquilizador.
El November Nine: Para Los Que No Vivieron Esa Pesadilla
Abro paréntesis histórico para los novicios.
Entre 2008 y 2016, la WSOP tuvo la brillante idea de pausar el Main Event cuando quedaban nueve jugadores y hacerlos esperar hasta noviembre para jugar la mesa final. Casi cuatro meses. CUATRO. MESES.
La justificación era televisiva: generar expectación, crear narrativas, vender derechos de emisión. En la práctica, lo que generaron fue lo siguiente: jugadores que subían 15 kilos del estrés, contratos de staking que parecían hipotecas, un mercado negro de información sobre stacks y estilos de juego, y un nivel de ansiedad colectiva que probablemente violaba alguna convención de Ginebra.
El formato murió en 2016 y nadie lo lloró. Literalmente nadie. Ni siquiera ESPN, que era la cadena que supuestamente se beneficiaba del circo.
Así que cuando la comunidad leyó “fechas pendientes” en el calendario 2026, el PTSD colectivo se activó como un tilt después de un bad beat en un bote de doscientas ciegas grandes.
Entonces, ¿Qué Carajo Están Planeando?
Aquí el Clérigo se pone la mitra de especulación sacra.
Si no es un November Nine y no es la mesa final inmediata que hemos tenido desde 2017, entonces es algo intermedio. Y lo intermedio, en el mundo corporativo del póker moderno, significa una sola cosa: un evento especial de producción.
Mi teoría —y recuerden que soy un clérigo del póker, no un profeta, así que puedo equivocarme con dignidad eclesiástica— es que están cocinando una mesa final de agosto. Un fin de semana exclusivo. Venue premium. Producción televisiva de nivel Super Bowl. Probablemente con presentadores, cámaras de hole card en 4K, y suficiente pirotecnia narrativa como para justificar un especial de tres horas en alguna plataforma de streaming.
Esto tiene las huellas digitales de NSUS —la empresa matriz de GGPoker que ahora maneja las WSOP— por todos lados. Están en su segundo año al volante y claramente quieren transformar la mesa final en algo más que un torneo. Quieren un espectáculo. Quieren que tu tía que no sabe qué es un flush lo vea en prime time y se emocione.
Noble ambición. Cuestionable ejecución. Porque la historia del póker televisado nos enseña que cada vez que alguien intenta convertir esto en entretenimiento mainstream, los jugadores terminan siendo tratados como actores de reparto en su propia película.
El Resto del Calendario: Lo Bueno, Lo Malo y Lo GGPoker
Mientras medio mundo debate sobre la mesa final, el otro medio debería estar mirando lo que sí está confirmado. Porque hay carne:
Lo bueno: la serie abre el 26 de mayo con un Mini Mystery Millions de 550 dólares que garantiza un bounty de UN MILLÓN. Quinientos cincuenta dólares de buy-in con la posibilidad de ganar un millón en una sola eliminación. Si eso no es el sueño húmedo de cualquier jugador recreativo, no sé qué lo es.
Lo interesante: GGPoker vuelve a meter su marca dentro de los brazaletes con el GGMillion$ High Roller de $10,000. Esto es como si Coca-Cola patrocinara una misa: técnicamente no cambia el sacramento, pero sabes que alguien está facturando.
Lo nuevo: seis eventos de brazalete nuevos, incluyendo un Five Card PLO que va a ser más caótico que una partida de Omaha entre cinco borrachos con internet rápido.
Lo eliminado: se fueron el Lucky 7’s y el Battle of the Ages. Descansen en paz. Nadie los extraña. Literalmente nadie.
Lo ambicioso: el Player of the Year reparte un millón de dólares en premios y arranca en la WSOP Europe en Praga a finales de marzo. Negreanu, naturalmente, ya anunció que va con todo. Porque si hay una cámara, un micrófono o un leaderboard en un radio de 500 kilómetros, Daniel estará ahí.
Lo extendido: por primera vez, un festival del WSOP Circuit se pega inmediatamente después de la serie principal, del 14 al 25 de julio. Más acción para los que sobreviven el verano sin vender un riñón.
La Parroquia Opina (Y Es un Caos, Obviamente)
Las apuestas en Kalshi sobre si el Main Event supera los 10,000 inscriptos bajaron del 54% al 49%. Tony Dunst, triple campeón de brazalete y comentarista que realmente entiende el juego, va por el under. Allen Kessler ya está cuestionando las reglas del POY con la meticulosidad de un auditor fiscal un lunes por la mañana.
Y en lo que solía ser Twitter, la frase “November Nine” fue trending topic durante unas horas dentro del nicho. Lo cual, en el mundo del póker online, es el equivalente a que un Papa dimita.
Lo normal. Opiniones fuertes con información incompleta. Exactamente como cuando cuatro jugadores meten dinero en un bote con un board de cuatro a corazones y ninguno tiene el flush.
El Veredicto del Clérigo
Voy a ser brutalmente sincero, que es lo único que sé ser.
Retrasar la mesa final es una apuesta de alto riesgo con pot odds cuestionables.
Si GGPoker y NSUS clavan la ejecución —un evento de dos o tres semanas después, producción impecable, narrativa que enganche, respeto por los jugadores— entonces habrán dado un paso que el póker necesitaba desde hace años. La mesa final del Main Event merece ser tratada como el evento deportivo que es. Merece su propio escenario, su propio momento, su propia catedral.
Pero si lo hacen mal —espera excesiva, producción mediocre, jugadores tratados como marionetas de un programa de entretenimiento— entonces habrán cometido el pecado capital del póker corporativo: olvidar que sin los jugadores, esto es solo una mesa vacía con sillas bonitas.
El póker no es un reality show. No es una serie de streaming. No es contenido para TikTok. Es un ritual ancestral entre seres humanos que se miran a los ojos, calculan probabilidades y deciden cuánto de su vida están dispuestos a apostar en una sola decisión.
Que la producción amplifique eso. Que no lo reemplace.
Y si al final esto es solo una excusa para que Daniel Negreanu tenga tres semanas más de contenido para su vlog… bueno, al menos seremos honestos sobre quién se beneficia.
Amén, hermanos. Y que el river les sea leve.
La WSOP 2026 se celebra del 26 de mayo al 15 de julio (Circuit hasta el 25 de julio) en el Horseshoe Las Vegas y Paris Las Vegas. El Main Event de $10,000 comienza el 2 de julio. Las fechas de la mesa final siguen siendo un misterio sagrado.